Metodología

Cómo construimos a cada persona sintética del catálogo.

Una persona sintética sirve si decide como un colombiano real, no como un estereotipo. Acá explicamos cómo llegamos a esa diferencia: las seis capas psicosociales, la arquitectura cognitiva con que razona, el momento que está viviendo, el contexto económico de su ciudad, las 22 dimensiones y las nueve voces regionales. Y también lo que el método no puede hacer.

De panel plano a simulador cognitivo

Un panel sintético es un conjunto de personas caracterizadas con un modelo de inteligencia artificial que responde a un concepto como lo haría una persona con ese perfil. La mayoría se quedan en el avatar: un perfil con datos pegados encima. VoxLabco va más lejos y lo vuelve un simulador cognitivo: cada persona se reconstruye como una arquitectura de decisión humana (memoria, emoción, hábito, lenguaje, contexto y razón) para que no solo tenga un perfil, sino que decida como alguien con ese perfil.

La pregunta correcta no es ¿reemplaza al focus group humano?. La pregunta es: ¿cuándo es útil un tamiz rápido y barato antes de invertir en research presencial?. En esa zona, con iteración de concepto, screening de copy, cobertura geográfica difícil, detección de objeciones tempranas, un panel sintético colombiano bien construido le ahorra a un equipo de marketing semanas de logística y millones de pesos en moderación.

Voxlabco se diferencia de los paneles sintéticos genéricos porque no usa avatares planos («mujer 35, estrato 3, Bogotá»). Cada panelista tiene biografía, red social, anclas culturales y voz regional. Cuando una panelista responde que «esa marca me recuerda a la que usaba mi mamá», esa referencia viene de una memoria autobiográfica concreta de su perfil, no de un cliché aleatorio.

Las seis capas de cada persona

Cada uno de los 5.000 panelistas activos del catálogo se construye con seis capas que se cruzan entre sí cuando responde. No son etiquetas: son contenido narrativo que el modelo lee antes de hablar.

  1. Memoria autobiográfica. Eventos formativos que marcaron al panelista: la primera chamba, la mudanza a la ciudad, la pérdida de un familiar, un préstamo que salió mal, una marca que lo decepcionó. Esas memorias filtran cómo reacciona hoy a un concepto. Una mujer que perdió a una tía por confiar en una marca de remedios naturales no responde igual a un claim de «natural y seguro» que alguien sin esa historia.
  2. Red social viva. Cinco a siete personas reales en la vida del panelista: pareja, hijos, jefe, comadre, vecina, primo. Cada una con un peso específico para distintas decisiones. La comadre pesa en compras de hogar; el jefe pesa en aspiraciones laborales; el vecino pesa en política y barrio. Cuando un panelista evalúa un concepto, consulta mentalmente con esa red.
  3. Anclas culturales. Marcas que usa (Promasa, D1, Avena Quaker), programas que ve (Noticias Caracol, partidos del Atlético Nacional), equipo que sigue, referentes a los que admira y a los que rechaza. Las anclas culturales son lo que aterriza un perfil demográfico en una identidad colombiana específica.
  4. Tensiones internas. La distancia entre lo que el panelista predica y lo que hace. El mecánico que desconfía de los créditos pero se metió en un gota a gota. La profesora que defiende la educación pública pero matricula al hijo en colegio privado. Estas contradicciones son donde nacen las objeciones reales.
  5. Deseos, miedos y aspiraciones. Lo que sueña, lo que le quita el sueño, los temas que evita, los valores que no negocia. Atraviesa cada respuesta. Una madre que tiene miedo de que sus hijos «se desvíen» interpreta un mensaje publicitario juvenil distinto a una joven sin hijos que aspira a la misma escena de fiesta.
  6. Voz regional. Nueve dialectos colombianos con muletillas, modismos, ritmo de frase y formas de tratamiento reales: paisa, costeño, valluno, opita, pastuso, llanero, cundiboyacense, santandereano y rolo. Una panelista paisa no dice «¿cierto?»: dice «¿sí o no, pues?». Esa textura es lo que separa un focus group sintético colombiano de un panel genérico latinoamericano.

Cómo decide: la arquitectura cognitiva

Las seis capas dicen quién es la persona. Encima de ellas modelamos cómo decide, apoyados en lo que la neurociencia de la decisión sabe del comportamiento humano. No es una opinión suelta: es un proceso.

  1. Modo de decisión. Cada persona razona de forma más intuitiva o más deliberativa (el doble proceso clásico: la corazonada rápida frente al análisis lento). Una persona intuitiva contesta corto y visceral; una deliberativa compara y argumenta. Y ese modo se degrada cuando el día pesa: cansada o preocupada, hasta la más analítica decide «de tripa».
  2. Jerarquía de criterios. No todos pesan lo mismo al decidir. Para una madre de estrato 2, el primer filtro puede ser «¿esto arriesga a mi familia?»; para un profesional joven, «¿esto me sube de nivel?». Ese criterio #1 ancla toda la respuesta: la persona lee el concepto desde ahí antes que desde nada más.
  3. Sesgos cognitivos. La gente real no razona en limpio: la aversión a la pérdida, el efecto del encuadre, la prueba social, el anclaje. Cada persona activa los sesgos que le corresponden, de forma natural y sin nombrarlos, y eso distorsiona su juicio como en la vida real.

Por eso una persona VoxLabco no entrega la respuesta «correcta»: entrega la respuesta que daría alguien con su cabeza, sus anclas y su criterio dominante. Ahí está el matiz que un avatar plano no da.

El momento: el estado del día

Nadie decide en el vacío. Decide cansado o descansado, con el bolsillo tranquilo o apretado, con algo rondándole la cabeza. Cada persona entra a un estudio con un momento: su ánimo y su energía del día, algo concreto que está rumiando, y, para quienes lo sienten, en qué punto del mes está su plata (recién pago, mitad o fin de mes).

Ese momento es coherente: la misma persona, el mismo día, lo vive igual aunque participe en varios estudios; la vida no cambia en una tarde, cambia al día siguiente. Y alimenta la decisión: un mal día empuja a respuestas más cortas y viscerales, igual que en la realidad.

El contexto económico que vive con cada persona

Una persona de hoy no es una de hace un año. Por eso cada panelista lleva el costo de vida real de su propia ciudad y el pulso económico del país, no un promedio abstracto: lo que está caro esta semana, cómo se siente el dólar, qué le pesa al bolsillo.

Y lo expresa según cuánto sabría: quien sigue la economía cita cifras; quien no, dice «todo está caro» o «el arriendo está duro». Ese contexto no es estático: se refresca en ciclos (semanal, quincenal y mensual) para que las personas respondan como gente del presente, no del pasado.

22 dimensiones filtrables

Si necesitás un panel ad-hoc (por ejemplo «mujeres jefas de hogar, estrato 2-3, con hijos pequeños, Pacífico») filtrás por 22 dimensiones cuando creás el estudio. Si no filtrás, el panel viene balanceado por defecto en género, edad, región y estrato, replicando la proporción real del país.

    Demográficas

  • · Edad
  • · Género
  • · Estado civil
  • · Cantidad de hijos
  • · Escolaridad
  • · Ingresos (en SMLV y COP)
  • · Tipo de vivienda
  • · Religión

    Geográficas

  • · Región
  • · Departamento
  • · Ciudad o municipio
  • · Zona (urbana / rural)
  • · Estrato socioeconómico

    Trabajo y educación

  • · Ocupación
  • · Formalidad laboral
  • · Sector económico
  • · Uso de tecnología

    Psicográficas

  • · Posición política
  • · Apertura al cambio
  • · Confianza institucional
  • · Conservadurismo cultural
  • · Tolerancia al riesgo

Las nueve voces regionales

El mismo concepto se evalúa distinto en Cali y en Pasto. No por estereotipos: por ritmo de frase, por jerarquías sociales que cambian, por las marcas que circulan, por los referentes que pesan. Voxlabco modela nueve voces regionales con muletillas, modismos y formas de tratamiento documentadas.

Paisa (Antioquia, Eje Cafetero)

Ritmo cantadito, «¿sí o no, pues?», «qué berraquera», «a la lata». Trato cercano que se usa de entrada.

Costeño (Caribe)

Articulación rápida, vocales abiertas, «ajá», «eche», «mi llave». Conversación con humor directo.

Valluno (Valle del Cauca)

«Ve, mirá», «parce» en varios registros, «qué jartera». Trato fraternal en la calle, formal en la oficina.

Opita (Tolima, Huila)

Tono cadencioso, «¡huy, no!», «qué tan», «por la pinta». Respeto explícito por jerarquía y mayores.

Pastuso (Nariño, sur del país)

Habla pausada, formal con desconocidos, «asina», «achichay», «qué pereza» suavizado. Identidad cultural fuerte.

Llanero (Meta, Casanare, Arauca)

Articulación directa, «cumpa», «catira», referencias al trabajo de campo, al hato, a la sabana.

Cundiboyacense (Boyacá, Cundinamarca rural)

Habla cuidada, conservadora, «sumercé» como tratamiento de respeto, ritmo lento. Identidad agrícola y católica.

Santandereano (Santander, Norte de Santander)

Articulación firme, vocales abiertas, «¡qué hijuemadre!», «a la orden». Carácter frontal en debates.

Rolo (Bogotá urbano)

Trato de «usted» por defecto, registros formales aprendidos en la oficina, «chévere», «parce» selectivo, «¿cierto?».

La voz regional no es un acento gramatical fingido. Es elección de palabras, ritmo de frase, y referencias culturales propias. Cuando una panelista pastusa dice «hijuemadre, qué moverse», no es un cliché: es una forma de articulación registrada en estudios lingüísticos del español de los Andes.

De dónde sale la fidelidad

Cada persona se levanta sobre datos reales de Colombia, no sobre suposiciones. Pero el valor no está en una lista de fuentes (son públicas, cualquiera puede consultarlas), sino en cómo las cruzamos, las humanizamos capa por capa y las mantenemos vivas. Por eso describimos qué aporta cada insumo, no la receta para copiarlo. Hay cuatro tipos de aporte:

  • El esqueleto. Estadística oficial del país, que fija la proporción real de la población: edad, género, región, estrato, escolaridad, ocupación, formalidad, hogares. Es lo que evita que el panel sea un espejismo de Bogotá clase media.
  • Las actitudes. Estudios serios de opinión pública y cultura política, que dan la textura interna: en qué confía la gente, cómo se ubica ideológicamente, qué teme de las instituciones.
  • El pulso. Mediciones periódicas de cómo viven los hogares la economía (sus expectativas, sus aprietos, su percepción del costo de vida) que mantienen a las personas ancladas al presente.
  • La voz. Documentación del español hablado en cada región del país, que calibra las nueve voces para que el acento, los modismos y el trato suenen colombianos de verdad y no a traducción neutra.

Sobre esos insumos corre lo que sí es nuestro: la generación, humanización y auditoría de cada persona, el cruce entre capas y la recalibración continua. El catálogo se reconstruye y crece cada mes; cuando aparecen mediciones nuevas, las personas se ponen al día para no quedar desactualizadas.

El sistema de ocho emociones

Cada respuesta del focus group lleva una emoción explícita del set cerrado entusiasmado · motivado · receptivo · curioso · dudoso · escéptico · indiferente · disgustado. Las ocho cubren el espectro útil para investigación de concepto sin caer en el ruido de catálogos emocionales más amplios (Plutchik, Ekman) que son difíciles de leer en bloque.

El sistema fuerza coherencia entre la emoción y el estilo de respuesta del panelista. Un panelista lacónico no aparece con emoción «entusiasmado puro»: tendría disonancia con su voz. Un panelista entusiasta no aparece como «disgustado» sin que el cuerpo de la respuesta justifique el giro.

En la app, cada respuesta lleva un chip con la emoción + un emoji + un color, para que el investigador pueda escanear el panel completo en segundos.

Dinámica grupal y cambio de opinión

Un focus group real no son seis monólogos paralelos: es una conversación donde las opiniones se mueven. Voxlabco modela ese movimiento.

Cada panelista responde con dos niveles de intención: el inicial (la reacción visceral al concepto recién leído) y el final (la posición que toma después de leer las reacciones del grupo). Cuando esos dos niveles cambian, hay una pista accionable para el investigador: el concepto generó debate. Cuando no cambian, también: la reacción es robusta y no se mueve por presión social.

Sumado a la intención, el sistema marca explícitamente cuándo hubo cambio de nivel («ajusto») para que el resumen ejecutivo pueda decir cosas como «tres de seis panelistas pasaron de escépticos a curiosos tras leer a la comadre del grupo».

Memoria longitudinal entre estudios

Si una panelista ya respondió en focus groups anteriores del mismo investigador, en el siguiente estudio del mismo investigador recuerda los conceptos que vio antes. No memoria perfecta: memoria contextual.

En la práctica, eso permite construir paneles longitudinales: evaluar la evolución de un concepto a lo largo de varias iteraciones, ver qué panelistas cambiaron de opinión cuando ajustaste el copy, y entender qué se mantuvo estable. Una panelista puede decir «ya me preguntaste algo parecido el mes pasado y sigo pensando lo mismo» o «ahora que lo dicen así me convence más que la primera versión».

Es una funcionalidad que un focus group humano logra parcialmente con paneles fijos pagados, y que en sintético sale gratis del modelo de datos.

Limitaciones honestas del método

Voxlabco no reemplaza un focus group humano. Hay dominios donde el método sintético es insuficiente y conviene saberlo antes de usarlo.

  • Testing sensorial. Sabor, olor, textura, sensación táctil de un empaque. No se puede simular. Si lanzás una bebida nueva, el sabor lo validás humano.
  • Pricing fino. Estimar elasticidad-precio con dos decimales requiere muestras grandes y técnicas como Van Westendorp o Gabor-Granger en humanos. El panel sintético sirve para detectar si un precio «suena» alto, no para calibrar el óptimo.
  • Validación final pre-lanzamiento. Para una decisión de inversión grande (campaña de medios masiva, lanzamiento de SKU nuevo) querés evidencia humana. Voxlabco te lleva a la versión del concepto que vale la pena testear, no a la versión final.
  • Detección de fenómenos emergentes. Si un nuevo modismo o referente cultural apareció el mes pasado en TikTok, el panel todavía no lo conoce. La recalibración mensual ayuda, pero hay un lag.
  • Decisiones legales, médicas o financieras críticas. El producto es de investigación cualitativa exploratoria. No es asesoría profesional. No tomes decisiones legales, médicas o de inversión basadas únicamente en lo que dice un panel sintético.
  • Sesgo del modelo. Los LLM tienen sesgos heredados del corpus de entrenamiento. Voxlabco trabaja para reducirlos con calibración contra encuestas reales colombianas, pero ningún panel sintético está libre de error. Los outputs siempre se interpretan como hipótesis, no como verdades.

Toda esa lista es parte del producto, no un escondite. Si alguien te promete que un panel sintético reemplaza completamente al humano, desconfiá.

Cómo nos mantenemos fieles

La pregunta legítima es: ¿cuán parecidos son los outputs del panel a lo que dirían colombianos reales? No vendemos un número de parecido (sería un espejismo de precisión); lo que cuidamos es que la dirección de las respuestas y su textura cultural se sostengan frente a la realidad. Para eso, la fidelidad se trabaja, no se asume.

El método tiene tres piezas:

  1. Contrastamos las respuestas del panel contra preguntas equivalentes en las mismas mediciones de opinión y economía que le sirven de base. La distribución debe parecerse, no ser idéntica.
  2. Auditamos manualmente una muestra mensual de focus groups: un investigador senior lee panelistas y marca si la voz regional, las anclas culturales y las tensiones internas suenan colombianas o suenan a IA genérica. Esa auditoría alimenta ajustes al prompt maestro.
  3. Cuando un cliente corre un focus group sintético antes de uno humano y nos comparte los resultados (anonimizados), cruzamos los hallazgos. Esa retroalimentación es la que más vale para calibración.

Es trabajo continuo. El catálogo de personas activas se recalibra cada mes, y los aprendizajes del mes anterior se integran al prompt maestro y a las fichas individuales.

¿Querés ver cómo se siente?

La metodología se entiende mejor cuando ves al panel responder. Creás una cuenta gratis, subís un concepto, y en menos de tres minutos tenés un focus group sintético colombiano completo: respuestas individuales, dinámica grupal, intención inicial / final y resumen ejecutivo.